ODA Semanal · N.º 3 · 19 de octubre de 2026El hambre mundial sube por primera vez en la historia del índice
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Efectivo antes de El Niño: lo que pagar a tiempo puede y no puede lograr

El Perú espera un El Niño costero extraordinario y encargó a Pensión 65 los pagos a la población afectada por emergencias. Los ensayos con efectivo entregado antes de inundaciones muestran ganancias reales pero modestas por el momento del pago; los mayores beneficios provienen de tener el sistema listo.

El 16 de octubre, la Comisión Multisectorial ENFEN del Perú informó que el calentamiento del mar frente a la costa mantendría una magnitud extraordinaria hasta enero de 2027 y seguiría siendo fuerte hasta inicios del otoño. Su último comunicado prevé lluvias intensas en la costa norte y central y caudales altos en ríos como el Piura y el Chira desde noviembre. En el otro extremo del país, anticipa lluvias inferiores a lo normal en la sierra sur y en la cuenca del Titicaca, compartida con Bolivia, con posibles racionamientos de agua. Un mes antes, el Gobierno había asignado a Pensión 65, la pensión no contributiva para adultos mayores en situación de pobreza, una nueva tarea: conducir las entregas económicas a la población afectada por emergencias, mediante el Decreto Supremo 005-2026-MIDIS. Quién recibe, cuánto y cuándo queda librado a la norma que autorice cada entrega. El pronóstico da al Estado meses de aviso; el decreto le da un canal. La pregunta es si conviene usar ambos antes de que lleguen las lluvias.

El problema

La ayuda ante desastres suele llegar después del choque, a menudo semanas o meses después. Los pronósticos permiten hoy que gobiernos y agencias paguen a los hogares antes, un enfoque conocido como transferencias anticipatorias o basadas en pronósticos. Nuestra pregunta es acotada: ¿pagar a los hogares pobres antes de un choque climático pronosticado los protege mejor que pagarles el mismo monto después, y en qué medida? No es lo mismo que preguntar si el efectivo ayuda tras un desastre, algo bien establecido. La cuestión importa en el Perú y Bolivia porque quienes están más expuestos a El Niño, pequeños agricultores, trabajadores informales y familias con niños pequeños, son quienes menos margen tienen para endeudarse o usar ahorros cuando un choque covariado, que afecta a toda una comunidad a la vez, cierra las vías habituales de afrontamiento. Si el momento importa, el calendario de pagos es un instrumento de política. Si no, el dinero rinde más ampliando la cobertura.

Lo que muestra la evidencia

La teoría indica que el momento debería importar cuando los hogares enfrentan una restricción de liquidez justo cuando más lo necesitan: sin efectivo, se saltan comidas, venden animales a precios bajos o se endeudan a tasas altas, y algunas de esas pérdidas son difíciles de revertir. La evidencia sobre el hambre estacional respalda el mecanismo incluso sin desastre. En Zambia, un ensayo controlado aleatorizado de Günther Fink, Kelsey Jack y Felix Masiye ofreció a pequeños agricultores un préstamo de unos 33 dólares en la temporada de escasez, cuando los alimentos se agotan antes de la cosecha. Más del 98 % lo tomó. En el primer año, los hogares tratados vendieron 25 % menos horas de trabajo eventual a terceros, trabajaron más en sus propias parcelas y elevaron el valor de su cosecha en cerca de 9 %, con las mayores ganancias entre los hogares con menos recursos líquidos. El dinero que llega cuando más escasea cambia lo que las personas pueden hacer, no solo lo que pueden comprar.

Los estudios sobre transferencias anticipatorias provienen sobre todo de inundaciones fluviales en Asia meridional. En julio de 2020, el Programa Mundial de Alimentos envió 4500 takas (unos 53 dólares, cerca de dos semanas de gasto en alimentos) por dinero móvil a hogares ribereños del río Jamuna, en Bangladés, días antes del pico de la crecida. Ashley Pople, Ruth Vargas Hill, Stefan Dercon y Ben Brunckhorst compararon a los receptores con hogares de las mismas listas de vulnerabilidad a los que no se pudo contactar por teléfono o que no tenían cuenta de dinero móvil. La comparación no fue aleatoria, de modo que los receptores podrían diferir en aspectos que los autores no pueden descartar del todo. Los receptores tuvieron 10 puntos porcentuales menos de probabilidad de pasar un día sin comer durante la inundación, frente al 28 % de los hogares de comparación; perdieron menos activos y recurrieron menos al crédito caro. Recibir el efectivo un día antes respecto del pico local se asoció con un consumo de alimentos de los adultos ligeramente mejor, aunque los autores advierten que la variación en el momento del pago era demasiado estrecha para conclusiones firmes. Sobre todo, el estudio compara efectivo con ausencia de efectivo, no efectivo temprano con efectivo tardío.

Dos ensayos controlados aleatorizados sí hacen esa comparación. En el noreste de Nigeria, Bedru Balana y coautores, del IFPRI, asignaron a 1450 hogares a recibir efectivo cuando los datos climáticos superaban umbrales de riesgo antes de las inundaciones, o el mismo monto después de la inundación. El efectivo anticipatorio redujo las estrategias de afrontamiento negativas y aumentó las acciones preventivas de adaptación y la inversión en activos productivos, pero no tuvo efectos significativos sobre el gasto de corto plazo en alimentos u otros bienes en comparación con el efectivo posterior al choque. En Bangladés y Nepal, un ensayo del Banco Mundial y el PMA, dirigido por Paul Christian y colegas, comparó el efectivo entregado a los pocos días de una inundación con la misma asistencia meses después, y reporta mejoras generales en seguridad alimentaria y bienestar psicosocial con la entrega oportuna. En conjunto, el efectivo temprano permite prepararse y evitar las formas más dañinas de afrontamiento. Ninguno de los dos ensayos encuentra que el momento por sí solo transforme el bienestar de los hogares.

Un segundo cuerpo de evidencia se refiere a los sistemas más que al momento. En Etiopía, Erwin Knippenberg y John Hoddinott encontraron que la sequía redujo durante hasta cuatro años el número de meses en que los hogares se consideraban con seguridad alimentaria, y que los pagos del Programa de Red de Protección Productiva redujeron el impacto inicial en 57 % y lo eliminaron en dos años. En Níger, una evaluación aleatorizada de Patrick Premand y Quentin Stoeffler, combinada con datos satelitales de lluvia, encontró que las transferencias plurianuales elevaron el consumo en cerca de 10 % en promedio, con ganancias concentradas en los hogares afectados por la sequía, cuyas mejoras de bienestar superaron el monto transferido porque se protegieron sus ingresos agrícolas y de negocios. Un metaanálisis de UNICEF sobre protección social ante choques covariados encuentra aumentos promedio de cerca de 6 % en la matrícula escolar, mejoras en la diversidad de la dieta y pequeños efectos positivos en la talla de los niños. En estos estudios, la protección proviene de apoyos que ya existían cuando llegó el choque.

Lo que está en juego es más evidente en la primera infancia. Tras las inundaciones de El Niño de 1997-1998 en Ecuador, Maria Rosales-Rueda encontró que la exposición en el útero, sobre todo en el tercer trimestre, fue seguida de menor estatura a los cinco y siete años, y la exposición en el primer trimestre, de puntajes cognitivos más bajos, mientras caía el consumo de los hogares. En México, Arturo Aguilar y Marta Vicarelli encontraron que los niños expuestos a lluvias extremas en sus primeros años obtuvieron entre 0,15 y 0,19 desviaciones estándar menos en pruebas cognitivas entre los dos y los seis años, sobre todo por cambios en la dieta, con una mitigación parcial donde llegaron los programas públicos. En el Perú, Elorreaga, Huicho y Lescano compararon la costa de Piura con el sur, menos afectado, antes y después de 1997-1998: el retraso del crecimiento aumentó con claridad entre los menores de un año (una razón de prevalencias de 2,48), mientras que la estimación para todos los menores de cinco años no fue estadísticamente significativa. El daño se concentra en ventanas estrechas de la primera infancia, que es donde un apoyo oportuno puede importar más.

La visión de ODA

Leemos la evidencia como un respaldo a pagar con anticipación a través de los programas existentes, por razones concretas y modestas. El efectivo antes del choque ayuda a los hogares a prepararse y a evitar las formas más costosas de afrontamiento, como saltarse comidas, vender activos por necesidad o endeudarse caro. Los ensayos no muestran que pagar antes, en lugar de pagar con prontitud después, genere por sí mismo ganancias de bienestar grandes o duraderas. La lección más sólida, de Etiopía y Níger, es que la protección proviene de un sistema que ya llega a los hogares pobres antes, durante y después del choque. En el Perú, el Decreto Supremo 005-2026-MIDIS ofrece un canal, pero deja los criterios de activación, los montos y el financiamiento a normas posteriores. Nosotros los definiríamos antes de enero, usaríamos los padrones de Juntos, Contigo y Pensión 65 para pagar anticipadamente en los distritos donde los pronósticos del ENFEN son más firmes, y daríamos prioridad a las gestantes y a los hogares con lactantes. Donde la cobertura deba escalonarse de todos modos, aleatorizar el orden de los pagos costaría poco y permitiría saber, por primera vez en la región, si el momento importa ante un El Niño.

Lo que todavía no sabemos

No hay evidencia rigurosa sobre transferencias basadas en pronósticos en América Latina. Los estudios disponibles se refieren a inundaciones fluviales con días de anticipación, no a un El Niño costero que dura meses, trae varios picos y provoca sequía en la sierra al mismo tiempo que inundaciones en la costa. No sabemos cuánto se pierde cuando un pronóstico falla y se paga por un choque que no llega, cómo responden los precios locales cuando muchos hogares reciben efectivo a la vez, ni si los pagos anticipados llegan a los lactantes y a las gestantes cuya salud, según la evidencia, corre más riesgo. Tampoco sabemos si las ganancias de pagar antes se mantienen cuando una inundación sigue a otra. Una sequía de evolución lenta en la sierra sur del Perú o en el altiplano boliviano podría requerir un calendario completamente distinto.

Fuentes y diseños de los estudios

  1. Comisión Multisectorial ENFEN (2026). Comunicado Oficial ENFEN N.° 18-2026, October 16th 2026. Link. Pronóstico oficial
  2. Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (2026). Decreto Supremo 005-2026-MIDIS, as reported in El Peruano, September 20th 2026. Link. Norma legal
  3. Fink, G., Jack, B. K., & Masiye, F. (2020). Seasonal liquidity, rural labor markets, and agricultural production. American Economic Review 110(11), 3351–3392. Link. Ensayo controlado aleatorizado, Zambia
  4. Pople, A., Hill, R. V., Dercon, S., & Brunckhorst, B. (2021). Anticipatory cash transfers in climate disaster response. Centre for Disaster Protection Working Paper 6. Link. Cuasiexperimental (grupo de comparación no aleatorio), Bangladés
  5. Balana, B., Adeyanju, D., Clingain, C., Andam, K. S., de Brauw, A., Yohanna, I., Olarewaju, O., & Schneider, M. (2023). Anticipatory cash transfers for climate resilience: findings from a randomized experiment in northeast Nigeria. IFPRI NSSP Working Paper 69. Link. Ensayo controlado aleatorizado (efectivo anticipado frente a posterior), Nigeria
  6. Christian, P., Dunsch, F., Heirman, J., et al. (2025). Fast action for floods: RCT evidence on forecast-based cash transfers from Bangladesh and Nepal. World Bank. Link. Ensayo controlado aleatorizado (efectivo anticipado frente a tardío), Bangladés y Nepal
  7. Knippenberg, E., & Hoddinott, J. (2017). Shocks, social protection, and resilience: evidence from Ethiopia. ESSP Working Paper 109, IFPRI and EDRI. Link. Análisis cuasiexperimental de panel, Etiopía
  8. Premand, P., & Stoeffler, Q. (2022). Cash transfers, climatic shocks and resilience in the Sahel. Journal of Environmental Economics and Management 116. Link. Ensayo controlado aleatorizado con choques de lluvia satelitales, Níger
  9. Manley, J., Dehingia, N., Bruckauf, Z., & Khan, F. (2025). Social protection in response to covariate shocks: what works for children's outcomes? UNICEF Evaluation Office. Link. Metaanálisis y revisión exploratoria
  10. Rosales-Rueda, M. (2018). The impact of early life shocks on human capital formation: evidence from El Niño floods in Ecuador. Journal of Health Economics 62, 13–44. Link. Experimento natural (intensidad geográfica de las inundaciones), Ecuador
  11. Aguilar, A., & Vicarelli, M. (2022). El Niño and children: medium-term effects of early-life weather shocks on cognitive and health outcomes. World Development 150, 105690. Link. Cuasiexperimental, exposición a choques climáticos, México
  12. Elorreaga, O. A., Huicho, L., & Lescano, A. G. (2020). El Niño/Southern Oscillation (ENSO) and stunting in children under 5 years in Peru: a double-difference analysis. The Lancet Global Health, April 2020 (abstract). Link. Diferencias en diferencias con emparejamiento por puntaje de propensión, Perú

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